El Museo Eugène Delacroix, entresijos de la vida de un artista

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El Museo Eugène Delacroix ocupa el último apartamento y el último taller utilizados por el pintor. Lugar de homenaje artístico, este museo nacional se creó a iniciativa de los pintores Maurice Denis, Paul Signac y Henri Matisse cuando, en 1928, el propietario Charles Panckouke expresó su deseo de derribar el taller para construir un garaje. El museo Eugène Delacroix está adscrito al Louvre desde el 1 de enero de 2004.

HISTORIA DEL MUSEO 

Cuando en 1857, Eugène Delacroix, enfermo y cansado, abandonó el barrio de Notre-Dame de Lorette para mudarse a un apartamento más cercano a la iglesia de Saint Sulpice (donde debía terminar el mural de la capilla de los Ángeles), estaba lejos de sospechar que su nuevo hogar albergaría años más tarde un lugar de homenaje a su memoria.

Tras su muerte en 1863, lo ocupan varios inquilinos hasta que el propietario toma la decisión de derribar el taller para convertirlo en un garaje. Los artistas Maurice Denis, Paul Signac y Henri Matisse, grandes admiradores del pintor, se apresuran a formar la Sociedad de Amigos de Eugène Delacroix para impedir su destrucción, considerada un auténtico sacrilegio. En 1954, la sociedad dona al Estado lugares y colecciones de obras, comprometiéndose este a crear un museo. En 1971, el museo Eugène Delacroix se convierte en el «Museo nacional Eugène Delacroix» y pasa a depender directamente de la dirección de los Museos de Francia.

LAS COLECCIONES EXPUESTAS 

El museo, de ambiente íntimo, presenta la obra del artista en una colección muy diversa: pinturas, acuarelas, dibujos, pero también pasteles, bocetos o estudios preparatorios, como los del famoso mural de San Sulpice... La selección del museo Eugène Delacroix incluye magníficas pinturas religiosas, incluida La Magdalena en el desierto.

Los visitantes también encontrarán cartas del artista y fotografías de su entorno, incluidos Charles Baudelaire, Theophile Gautier o incluso Georges Sand. También hay varios recuerdos que el artista trajo consigo desde Marruecos en 1832.

A esta colección se suma otros lienzos depositados por el Departamento de Pinturas del Louvre, firmados por Léon Riesener o Paul Huet, así como esculturas y dibujos del Departamento de Artes Gráficas elaborados por varios artistas, expuestos en rotación dada su fragilidad.

VISITA AL MUSEO EUGÈNE DELACROIX 

La visita al museo ofrece una ocasión única para descubrir la intimidad de uno de los pintores principales de la historia de Francia. El lugar en sí no ha sufrido cambios desde la época en la que el pintor vivía en él. Sin embargo, el mobiliario se dispersó durante la venta que siguió a su muerte en febrero de 1864.

Hasta hace poco, había tres estancias del apartamento disponibles para visitar: el salón, el dormitorio y la biblioteca. Este espacio se ha ampliado con la adición del comedor. La visita al taller es también excepcional y permite imaginar a uno de los mejores artistas franceses manos a la obra.

Más allá de la visita cultural, las alamedas floridos del jardín ofrecen un entorno muy agradable para pasear con calma y dedicar el tiempo necesario a disfrutar plenamente del encanto del lugar.

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