El patrimonio de Versalles

Excursiones a Versalles A partir de 29,00 € Más información

El municipio de Versalles se encuentra a más de 15 km de la capital francesa. Sin embargo, este fue el lugar que eligió Luis XIV para establecer su residencia y su corte como un reflejo de París dedicado a su propio placer. La presencia de la realeza marcó la ciudad. Los nobles que allí se instalaron construyeron sus palacetes y sus palacios, la mayoría abiertos al público en la actualidad.

El ayuntamiento de la ciudad

El ayuntamiento de Versalles, antiguamente el palacete de Conti, fue antes una residencia de María Ana de Borbón, princesa de Conti e hija natural de Luis XIV. Tras numerosas obras de ampliación a finales del siglo XIX, la ciudad adquirió el edificio en 1859, que fue inaugurado como ayuntamiento en noviembre de 1900.

El teatro Montansier

El teatro Montansier lleva el nombre de su creadora, La Montansier o Marguerite Brunet. Se trata de un teatro de estilo italiano con forma de herradura. El teatro fue inaugurado en 1777 en presencia del rey Luis XVI y de la reina María Antonieta, quien accedía al teatro gracias a una entrada privada desde el palacio.

Los sucesivos trabajos de restauración del teatro han permitido conservar su fastuosidad de antaño. Así, podemos contemplar el techo pintado, la decoración en tonos azules y dorados y la impresionante lámpara de araña.

El Hôtel des Affaires Étrangères et de la Marine

Este edificio, declarado monumento histórico en 1929, fue construido en 1762 por orden del duque de Choiseul para albergar las oficinas de asuntos exteriores y de la marina, así como sus archivos. El edificio se caracteriza por una suntuosa galería, actualmente biblioteca municipal, que conserva una valiosa colección de documentos antiguos.

La catedral de San Luis de Versalles

La catedral de San Luis es un lugar de visita obligada. La única función de esta iglesia, construida por iniciativa del rey Luis XV, era ofrecer un lugar de culto en el sur de la ciudad, como complemento de la parroquia de Notre-Dame de Versalles. Después de la Revolución Francesa, la iglesia pasó a ser una catedral.

Los museos

Visitar Versalles es gozar de la riqueza de su patrimonio: algunos museos merecen la pena alejarse un rato del palacio y sus jardines. Además de ser auténticos cofres del tesoro para colecciones de gran valor, los mismos edificios merecen la pena la visita.

Ya sean palacetes o dependencias de la residencia del rey, son lugares donde la historia está grabada en la piedra y en lo que esta alberga. Un ejemplo de ello es el Museo de las Carrozas, antigua caballeriza real. ¿Y cómo visitar la Sala del Juego de la Pelota sin pensar en el juramento que allí se pronunció?