Línea 10 del metro de París

Excursiones en París A partir de 59,00 € Más información

La línea 10 de la red parisina tiene su comienzo en Boulogne-Billancourt, en el oeste de París, y llega hasta la estación de Austerlitz. Cruza el Sena para comunicar con el barrio Saint-Germain-des-Prés y bordea el Sena por la orilla izquierda de la ciudad.

Inaugurada en 1981, ha sufrido bastantes transformaciones. Algunos tramos de su recorrido lo utilizan actualmente otras líneas y también se han hecho otras conexiones. Con 12 kilómetros de largo, la línea 10 del metro de París cuenta actualmente con veinte estaciones.

Estaciones a lo largo de la línea 10

Modificada varias veces desde su inauguración, la línea 10 es actualmente una de las más largas de la red.
 
Boulogne – Pont de Saint-Cloud
Boulogne – Jean Jaurès

Luego la línea se divide en dos ramales con seis paradas

Primer ramal:

Porte d’Auteuil
Michel-Ange Auteuil: correspondencia con la línea 9
Eglise d’Auteuil

Segundo ramal

Michel-Ange Molitor: correspondencia con la línea 9
Chardon Lagache
Mirabeau

Después los dos ramales se juntan

Javel – André Citroën: correspondencia con RER C
Charles Michels
Avenue Emile-Zola
La Motte – Picquet – Grenelle: correspondencia con las líneas 6 y 8
Ségur
Duroc: correspondencia con la línea 13
Vaneau
Sèvres – Babylone: correspondencia con la línea 12
Mabillon
Odéon: correspondencia con la línea 4
Cluny – La Sorbonne: correspondencia con RER B y C
Maubert – Mutualité
Cardinal Lemoine
Jussieu: correspondencia con la línea 7
Gare d’Austerlitz: correspondencia con la línea 5 y RER C 

Lugares y monumentos con los que enlaza la línea 10

La estación Boulogne/Pont de Saint-Cloud le permitirá llegar fácilmente al Domaine National de Saint Cloud.

La primera parada después de la bifurcación de la línea es Porte d’Auteuil, situada a la altura de los jardines de Serres d’Auteuil.

Tras cruzar el Sena, la parada Javel – André Citroën le permitirá llegar al parque André Citroën.

La parada La Motte-Picquet – Grenelle le permitirá llegar a la torre Eiffel. Situada en un extremo del Campo de Marte, solo tendrá que caminar unos metros para llegar hasta ella.

Si baja en la estación Sèvres-Babylone se encontrará en la esquina del encantador parque Square Boucicaut situado justo enfrente de la emblemática tienda Le Bon Marché y de La Grande Epicerie de Paris.

A continuación, la línea sube por la orilla izquierda del Sena. Esta utiliza el Boulevard Saint Germain. La línea 10 tiene 4 paradas a lo largo del bulevar.

La estación Mabillon está situada a pocos metros de la suntuosa iglesia de Saint Germain des Prés y del fabuloso Café de Flore, repleto de historia.

Bordeando la orilla del Sena, la parada Cluny – La Sorbonne le permitirá conectar a pie con la isla de la Cité y llegar hasta la Sainte Chapelle o a la catedral Notre Dame de París. También puede ir a la Sorbona. Se puede realizar una visita guiada con reserva previa. La parada Maubert Mutualité le acercará un poco más a la catedral Notre Dame de París para pasear a pie por la orilla del Sena.

Bajando más al sur, la línea 10 comunica con la universidad Pierre et Marie Curie y luego cruza el Jardín de las plantas. La última estación Gare d’Austerlitz le permitirá conectar con la región parisina mediante el TER o los Intercités. Asimismo, si baja en esta estación, podrá ir al Jardín de las Plantas pasando por el Museo de Historia Natural.

La línea 10 permite conectar fácilmente el centro de París con su aglomeración oeste.

Estaciones admirables en la línea 10

La estación Cluny Sorbonne merece una atención particular. Solo necesitará alzar la vista para admirar el techo decorado con mosaicos realizados por Jean Bazaine. Se trata de firmas de estudiantes célebres de la Sorbona convertidos en escritores, poetas, filósofos, artistas o científicos. Podrá reconocer la firma de Arthur Rimbaud o de Georges Sand, Gustave Courbet y muchos más…

En la estación Mirabeau, lo que llama la atención no es tanto la decoración sino la disposición de los andenes. Uno de los dos andenes está sobreelevado, lo que produce que, una vez en el interior del vagón, tengamos una cierta sensación de estar en el aire. Esta disposición se debe a que la vía del metro estaba obligada a pasar muy cerca de los cimientos de la iglesia de Auteil.