Estaciones y trazado de la línea 2 del metro de París

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La línea 2 del metro parisino es la segunda más antigua de la red. Tiene 25 estaciones y nunca se ha ampliado su trazado.

Su principal particularidad es que tiene un tramo aéreo a partir de la estación Barbès Rochechouart y hasta la parada Jaurès. El recorrido de la línea 2, de 12 km de largo, atraviesa el norte de París de oeste a este y va desde Porte Dauphine hasta Nation.


Las estaciones de la línea 2

Comienza en porte Dauphine, en el oeste de la ciudad, atraviesa la orilla derecha de la capital hasta Nation, su estación término, en el este de París.

Porte Dauphine: correspondencia con RER C
Victor Hugo
Charles de Gaulle Etoile: correspondencia con las líneas 1, 6 y RER A
Ternes
Courcelles
Monceau
Villiers: correspondencia con la línea 3
Rome
Place de Clichy: correspondencia con la línea 13
Blanche
Pigalle: correspondencia con la línea 12
Anvers: posibilidad de conectar con el funicular de Montmartre
Barbès Rochechouart: correspondencia con la línea 4
La Chapelle: Correspondencia con RER B, D, E
Stalingrad: Correspondencia con las líneas 5 y 7
Jaurès: correspondencia con la línea 5 o 7
Colonel Fabien
Belleville: correspondencia con la línea 11
Couronnes
Ménilmontant
Père Lachaise: correspondencia con la línea 3
Philippe Auguste
Alexandre Dumas
Avron
Nation: correspondencia con las líneas 1, 6 y 9 y con el RER A

Lugares imprescindibles de la línea 2 del metro

La línea 2 comunica con algunos de los monumentos de la capital considerados entre los más populares y destacados de la ciudad. Menos utilizada que la línea 1, por ejemplo, podrá resultar una alternativa interesante para evitar el tráfico y que el viaje en metro sea más agradable.

Charles de Gaulle Etoile le permitirá llegar al Arco del Triunfo de la Place de l’Étoile. Es una buena oportunidad para tener una vista despejada de los campos Elíseos y admirar el arco de la Défense a lo lejos. Esta es la bonita perspectiva que le espera nada más salir de esta estación de la línea 2.

También debe tomar la línea 2 para llegar a la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre bajando en la estación Anvers. Desde allí, puede tomar el funicular para llegar a pie por la plaza Louise Michel. Asimismo, puede optar por bajar en la estación Pigalle para pasar por delante del célebre Moulin Rouge y a continuación recorrer los barrios de los artistas hasta la colina. En Pigalle también se encuentra la sala de conciertos La Cigale.

Las estaciones aéreas, situadas entre Barbès Rochechouart y Jaurès, le ofrecerán, desde lo alto de su puente, un panorama de la ciudad de París. Y por último, si busca una zona verde, baje en la estación Stalingrad o en Jaurès para llegar hasta el canal Saint Martin y luego al estanque de la Villette. Sin duda, un cambio de aires que bien merece el paseo. Puede aprovechar la ocasión para visitar la Ciudad de las Ciencias y de la Industria.

Las paradas Belleville o Couronne también son un medio para llevarle hasta el parque de Belleville para una escapada natural. Después de los túneles subterráneos de la línea 2 del metro de París le espera una buena dosis de aire puro.

 

Para terminar, también en la línea 2, en la estación epónima, encontrará el mítico cementerio Père Lachaise.

Estaciones de la línea 2 que merecen una visita

Si baja en Porte Dauphine, puede admirar uno de los dos edículos de estilo modernista que aún se conservan del arquitecto Hector Guimard. En la época de 1900, Guimard decoró varias estaciones del metro parisino. En la actualidad, se pueden encontrar pasamanos y carteles «Métropolitain» en unas ochenta estaciones de la red. Sin embargo, los edículos solo pueden verse en las estaciones Porte Dauphine, Abbesses y Châtelet. Auténtica oda a la naturaleza, la entrada está cubierta con una vidriera y acero forjado de color verde.

Finalmente, las cuatro estaciones aéreas: Jaurès, Stalingrad, La Chapelle, Barbès-Rochechouart bien merecen tomar la línea 2. Su arquitectura recuerda el estilo de Gustave Eiffel con la combinación de vidrio y acero forjado y las formas de arcos. En ellas se desprende una atmósfera particular, con un retorno a la época dorada de la era industrial de finales del siglo XIX y principios del XX.