Construcción de la Torre Eiffel

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¿Cuándo se construyó la Torre Eiffel?

La Torre Eiffel se construyó con motivo de la Exposición Universal de 1889 que, a su vez, conmemoraba el primer centenario de la Revolución francesa. Este proyecto, inicialmente ambicioso y controvertido, se convertirá a partir de entonces en un elemento imprescindible del escenario monumental de París y el símbolo de la capital francesa en todo el mundo. Las distintas etapas de construcción

Inicialmente, el proyecto de construcción de la Torre Eiffel se concibió para responder a un concurso publicado en el Diario oficial con motivo de la Exposición Universal de 1889. Este concurso preveía la construcción de una torre de hierro, cuadrada, de 300 m de altura y 125 m de longitud. Entre los 107 proyectos propuestos, se eligió el de Gustave Eiffel, Maurice Kœchlin y Emile Nouguier.

Algunas fechas clave de la construcción de la Torre Eiffel:

  • Junio de 1884: Presentación del proyecto y diseños 
  • 28 de enero de 1887: Inicio de las obras 
  • 1 de julio de 1887: Inicio de la fundación de los pilares 
  • 1 de abril de 1888: Construcción del primer piso. 
  • 14 de agosto de 1888: Construcción del segundo piso. 
  • 31 de marzo de 1889: Construcción de la cima.

En total, las obras duraron dos años, dos meses y cinco días y la inauguración tuvo lugar el 21 de marzo de 1889. Eiffel sube los 1 710 escalones de la Torre para colocar una bandera francesa en su cima.

Torre construida para la eternidad

La construcción de la Torre Eiffel, una auténtica proeza técnica

Es la primera vez que se construye una torre de semejante altura. Hasta 1929, es decir, cuarenta años después de su construcción, la Torre Eiffel ostentó el título de edificio más alto del mundo. Es más, el tipo de estructura metálica elegida por Eiffel solo había sido utilizada anteriormente en la construcción de pilares de puentes de alturas muy inferiores. El proyecto supuso un desafío arquitectónico de gran envergadura, en el que surgieron otros impedimentos específicos: la necesidad de resistir al viento, la amplitud del proyecto y los plazos impuestos por la inminente inauguración de la Exposición Universal.

La realización de este proyecto, percibido como una locura y un despropósito a partes iguales, iba adquiriendo forma en pleno centro de París, donde poco a poco comienza a elevarse una torre de 7 300 toneladas de hierro y en cuya construcción participan 300 obreros que, colgados de los andamios de madera, contribuyen con su esfuerzo a una empresa -cuando menos- utópica, cuyo éxito es, como se verá con posterioridad, totalmente incuestionable.

Utopía alcanzada, utopía eterna

Construida con motivo de la Exposición Universal de 1889 en París, la torre más famosa del mundo se concibió, inicialmente, simplemente como un proyecto temporal que no estaba destinado a permanecer... Una vez terminada la exposición, estaba previsto desmontar la torre, a pesar del innegable éxito que cosechó y de los cerca de dos millones de personas que la visitaron durante el evento para admirar su arquitectura y las vistas sobre París desde su cima. Sin embargo, consiguió salvarse de este anodino final, gracias a que la torre servía, además, de antena: Eiffel, que siempre propició la realización de experiencias de transmisión en la Torre, consiguió que esta se convirtiera en un elemento indispensable en las transmisiones radiográficas y de telecomunicaciones, lo que supuso toda una revolución tecnológica en el siglo que estaba a punto de comenzar. Incluso hoy en día, y en paralelo a su condición de atracción turística e icono absoluto, sirve además de antena de televisión.

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