El Pequeño y el Gran Trianón

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Si visita Versalles, le deslumbrarán las interminables fachadas blancas con grandes ventanales y la majestuosidad del patio de honor empedrado y la gran escalera. Pero, sin duda alguna, le cautivará la visita del Pequeño y del Gran Trianón, dos construcciones situadas en los jardines del parque de Versalles.

El Pequeño Trianón, un refugio para María Antonieta

El palacio del Pequeño Trianón se erigió por orden de Madame de Pompadour, la favorita del rey Luis XIV, que quería disponer de un marco encantador en el que «entretener al rey». Fue inaugurado en 1769. Este edificio alcanzó su máximo auge durante la segunda parte del siglo XVIII, cuando Luis XVI se lo regaló a su esposa María Antonieta.

La joven reina acondicionó el lugar y ordenó crear un jardín de estilo inglés para sustituir los antiguos invernaderos. Solía refugiarse en el Pequeño Trianón para escapar de los fastos y la etiqueta, en ocasiones molestos, de la corte de Versalles. Allí se rodea de su círculo más cercano y organiza veladas íntimas, sin tener siempre en cuenta las prerrogativas de su tiempo y su clase.

Con la visita del Pequeño Trianón, se sumergirá en el día a día de María Antonieta, una reina profundamente humana. Tachada a menudo de frívola, conocerá un destino trágico durante la Revolución francesa.

Durante la visita de Versalles, podrá admirar el estilo elegante, refinado y ecléctico del Pequeño Trianón. Restaurado por completo en 2008, la finca se ha reconciliado totalmente con la historia de la época de María Antonieta.

El Gran Trianón, en busca de la perfección

Luis XIV ordenó construir en 1687 un «pequeño palacio de mármol rosa y pórfido con jardines exquisitos», según las palabras del arquitecto Jules Hardouin-Mansart.

Este edificio de mármol rosa logra conciliar a la vez una majestuosidad latente y una fisionomía íntima. El Gran Trianón está rodeado de jardines en los que un sinfín de flores y bosquetes crean un ambiente apacible. Durante su visita al Gran Trianón, le cautivarán los jardines de estilo francés de formas geométricas perfectas. La búsqueda de la perfección se convierte aquí en una búsqueda iniciática para el Rey Sol, que supervisaba las obras personalmente.

El Gran Trianón era un refugio para Luis XIV en el que podía escapar de la animación permanente de la corte rodeándose de un reducido círculo de personas. Una invitación al Gran Trianón era un privilegio del que gozaban pocos cortesanos. Grandes personalidades, como Napoleón, se han alojado aquí a lo largo de los siglos.

Dos formas de descubrir Versalles

Si quiere ir al Castillo de Versalles, no deje de visitar el Pequeño y el Gran Trianón. Estos dos palacios representan dos visiones y dos sueños diferentes de los soberanos franceses: el encanto refinado e íntimo del Pequeño Trianón contrasta con la representación de la perfección tan ansiada por Luis XIV, el monarca absoluto. Si no tiene tiempo de visitar los interiores, disfrute de un paseo por los jardines, un marco digno para estas joyas de la arquitectura.

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