Los jardines del Palacio de Versalles

Los jardines del Palacio de Versalles, diseñados por Le Nôtre, son toda una referencia internacional desde el siglo XVII. Pero este paraíso es también el fruto de la ambición de Luis XIV, que encargó la creación de los jardines poco después de ser nombrado rey de Francia.

Versalles antes de Versalles

Antes de ser el terreno lleno de parques y jardines que actualmente conocemos, se trataba del coto de caza del joven Luis XIII, a donde solía ir acompañado de su padre, el rey Enrique IV. Allí mandó construir un pabellón de caza, y más tarde, un palacio. Para él, Versalles era una zona de retiro donde entregarse a los placeres de la caza, pero también para alejarse de la autoridad de su madre María de Médici, quien ejercía en ese momento la regencia.

Retrato de Luis XIII


André Le Nôtre y los jardines de la residencia real

El trabajo de André Le Nôtre en el Palacio de Versalles marcó su carrera, así como la historia de Francia. Este simple jardinero sin formación alguna diseñó una serie de jardines, bosquetes y parques que, sin embargo, parecen obra de un auténtico genio. Su labor duró veinticinco años, un periodo en el que se fueron sucediendo las diferentes ampliaciones del jardín de Versalles.

Para poder entender el proyecto de estos parques y jardines, primero hay que conocer la ambición del Rey Sol de convertir Versalles en una verdadera sociedad de los placeres en la que su corte pudiera divertirse. Eligió entonces el emplazamiento del palacio de su padre Luis XIII y, aunque Jean-Baptiste Colbert, supervisor general de Finanzas, quería demoler todo, el joven rey prefirió construir su nuevo edificio a partir del antiguo.

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Plano del parque y de los jardines

Plano del parque y de los jardines de Versalles


Conocemos a André Le Nôtre por su exquisita elegancia en la composición de los parterres, pero también por haber realizado un trabajo de óptica sin precedentes. La creación de las grandes perspectivas permite admirar panoramas impresionantes. En realidad, es difícil tener una visión global de todo el dominio y es ahí donde reside el talento de Le Nôtre.

El recorrido de visita establecido por Luis XIV en 1666 permite descubrir los jardines poco a poco, a cada paso, gracias a una serie de parterres planos. De este modo, el visitante descubre el paisaje a medida que va avanzando como en una sucesión de escenas de teatro.

Entre las dos creaciones que hicieron que André Le Nôtre pasara a la posteridad, se encuentran los parterres de bordado y el Gran Canal.

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La tradición de los jardines a la francesa

Parterre de bordado a la francesa

Jardines de Vaux le Vicomte, diseñados por Le Nôtre

El parterre de bordado es un motivo de la jardinería francesa que constituye toda una tradición. Estos parterres geométricos dibujan arabescos de césped simétricos delante de los edificios. ¡No podemos imaginar un jardín a la francesa sin un parterre de bordado! Los que encontramos actualmente en el Palacio de Versalles son en realidad reconstrucciones bastante libres de los años veinte y no son totalmente exactos. Sin embargo, los grabados que conservamos hoy en día muestran que, más que un césped enmarcado por pequeños arbustos, los parterres eran en aquella época dibujos de césped verde trazados directamente en la grava.

El Gran Canal, una maravilla óptica

El Gran Canal del Palacio de Versalles es sin duda alguna la creación más famosa de André Le Nôtre. La proeza del jardinero consistió en crear una armonía visual perfecta. El Gran Canal está compuesto por dos canales laterales de diferente tamaño (62 metros y 80 metros, respectivamente). El estanque con forma de cruz mide a su vez 23 hectáreas. El diseño de la cruz sobre el plano parece torcido por su asimetría. Sin embargo, hay que imaginar que cuando el rey llegaba a la altura del estanque de Latona todo parecía en perfecta armonía.

Vista sobre el Gran Canal desde el estanque de Latona

Esta proeza técnica es el resultado de un trabajo de perspectiva óptica ralentizada para dar la impresión, en un primer momento, de que el canal es mucho más grande de lo que es en realidad. De este modo, gracias a la anamorfosis y a la técnica de la imagen distorsionada, el Gran Canal nos ofrece hoy en día un panorama inigualable con una armonía visual sobrecogedora.